El tobillo y el pie son estructuras complejas que soportan el peso del cuerpo y permiten la locomoción. Sus patologías incluyen desde afecciones ungueales, como la uña encarnada, hasta problemas articulares, óseos y de tejidos blandos que pueden alterar la marcha, el equilibrio y la calidad de vida. El abordaje integral es esencial para recuperar la funcionalidad.

La uña encarnada ocurre cuando el borde de la uña penetra en la piel, causando dolor, enrojecimiento e inflamación. Es común en el dedo gordo del pie y puede requerir intervención profesional si hay infección o recurrencia.
La metatarsalgia es dolor e inflamación en la parte anterior del pie, generalmente por sobrecarga, alteraciones en la pisada o calzado inadecuado. Suele mejorar con reposo, plantillas y tratamiento conservador, pero puede volverse crónica.
El esguince de tobillo es la distensión o desgarro de los ligamentos que estabilizan la articulación, generalmente por torsión, caída o traumatismo. Produce dolor, hinchazón, hematoma e inestabilidad. Es muy frecuente en deportes y actividades cotidianas, y puede requerir rehabilitación para evitar secuelas y recurrencias. El diagnóstico y tratamiento oportuno son clave para recuperar la función y prevenir complicaciones crónicas.
La fascitis plantar es la inflamación de la banda de tejido que sostiene el arco del pie (fascia plantar), causada por sobreuso, mala pisada, sobrepeso, calzado inadecuado o alteraciones biomecánicas. Produce dolor en el talón, especialmente al levantarse, después de estar mucho tiempo de pie o tras actividad física. Es frecuente en deportistas, personas activas y quienes permanecen mucho tiempo de pie. El diagnóstico y tratamiento oportuno son clave para evitar la cronificación y recuperar la función.
El juanete (hallux valgus) es la desviación lateral progresiva del dedo gordo del pie, con prominencia ósea en la base y alteración de la marcha. Produce dolor, enrojecimiento, dificultad para usar calzado, inflamación y deformidad progresiva. Es más frecuente en mujeres y puede asociarse a factores genéticos, uso de calzado inadecuado, alteraciones biomecánicas y enfermedades reumáticas. El diagnóstico y tratamiento oportuno son clave para evitar la progresión y mejorar la calidad de vida.
La tendinopatía del Aquiles es la inflamación, degeneración o rotura del tendón más grueso y fuerte del cuerpo humano, que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón. Produce dolor, rigidez, hinchazón y dificultad para caminar, correr o subir escaleras. Es frecuente en deportistas, personas mayores y quienes realizan actividades de alto impacto. El diagnóstico y tratamiento oportuno son clave para evitar la cronificación y la rotura completa.
El hallux rigidez es la rigidez progresiva de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie, causada por artrosis. Produce dolor, limitación de la dorsiflexión, dificultad para caminar y aparición de espolones óseos. Es más frecuente en adultos jóvenes y de mediana edad, y puede asociarse a traumatismos previos, alteraciones biomecánicas y enfermedades reumáticas. El diagnóstico y tratamiento oportuno permiten mejorar la función y evitar la progresión.
El neuroma de Morton es el engrosamiento del nervio digital plantar, generalmente entre el tercer y cuarto dedo del pie, que provoca dolor punzante, ardor, adormecimiento y sensación de cuerpo extraño en el antepié. Es más frecuente en mujeres y se asocia al uso de calzado estrecho o de tacón alto, alteraciones biomecánicas y sobrecarga del antepié. El diagnóstico y tratamiento oportuno permiten aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.