La rodilla es una articulación compleja y vital para la movilidad, sometida a grandes cargas y movimientos repetitivos. Es susceptible a artrosis, lesiones de ligamentos, meniscos, tendones y otras afecciones que pueden limitar la movilidad y causar dolor. Un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado permiten mantener la función y prevenir complicaciones a largo plazo.

La artrosis de rodilla es el desgaste del cartílago articular, generando dolor, rigidez y dificultad para caminar o subir escaleras. Es común en personas mayores, pero puede aparecer en jóvenes con factores de riesgo o lesiones previas.
La lesión de meniscos es la rotura o desgaste de los cartílagos que amortiguan la rodilla, causada por traumatismos, giros bruscos o degeneración. Produce dolor, inflamación, bloqueo articular, chasquido y derrame. Es frecuente en deportistas y personas mayores, y puede requerir tratamiento conservador o quirúrgico.
La lesión de ligamentos cruzados es la rotura parcial o total de los ligamentos que estabilizan la rodilla, generalmente por traumatismos deportivos, giros bruscos o accidentes. Produce dolor intenso, inestabilidad, derrame articular y dificultad para caminar. Es frecuente en deportes de contacto y puede requerir cirugía reconstructiva.
La condromalacia patelar es el ablandamiento y deterioro del cartílago de la cara posterior de la rótula, provocando dolor anterior de la rodilla que empeora al subir escaleras, sentarse con las piernas flexionadas o mantenerse en cuclillas. Es frecuente en adolescentes, jóvenes y deportistas, especialmente en mujeres. El tratamiento conservador con fisioterapia, fortalecimiento muscular y corrección biomecánica permite recuperar la función.
La enfermedad de Osgood-Schlatter es una osteodistrofia de inserción del tendón rotuliano en la tuberosidad tibial anterior, que causa dolor, hinchazón y sensibilidad en la parte frontal de la rodilla. Es frecuente en adolescentes deportistas en período de crecimiento, especialmente en deportes de saltos y carrera. El tratamiento es conservador y la evolución es autolimitada, resolviéndose con el cese del crecimiento.
El quiste de Baker es la acumulación de líquido sinovial en la cavidad del quiste gastrocnemio-semimembranoso, en la parte posterior de la rodilla. Produce hinchazón, sensación de presión, dolor y limitación de la flexión. Suele asociarse a patologías de rodilla como artrosis, lesiones meniscales o artritis. El tratamiento se enfoca en la causa subyacente y, en casos sintomáticos, en la evacuación o eliminación del quiste.