La cadera es una articulación fundamental para la movilidad y el soporte del peso corporal. Las patologías de cadera incluyen enfermedades degenerativas como la artrosis, lesiones traumáticas, displasias congénitas y otras afecciones que pueden causar dolor, rigidez y dificultad para caminar. El diagnóstico y tratamiento oportuno son clave para preservar la función y mejorar la calidad de vida.

Rotura del fémur proximal (cuello, cabeza o región trocantérica), frecuente en adultos mayores tras caídas. Requiere cirugía y rehabilitación. Es una lesión grave que puede comprometer la movilidad, la independencia y la calidad de vida. Suele estar asociada a osteoporosis, fragilidad ósea y factores de riesgo como edad avanzada, enfermedades neuromusculares y uso de ciertos medicamentos. El tratamiento oportuno es fundamental para evitar complicaciones como trombosis, infecciones, pérdida funcional y mortalidad.
Inflamación de la bursa trocantérea, una bolsa que reduce la fricción entre músculos y hueso en la parte lateral de la cadera. Produce dolor localizado al caminar, subir escaleras, correr o recostarse sobre el lado afectado. Es frecuente en mujeres y personas activas, y puede asociarse a sobreuso, traumatismos, mala alineación postural, cirugía previa, enfermedades inflamatorias y alteraciones biomecánicas. El diagnóstico y tratamiento oportuno permiten evitar la cronicidad y recuperar la función.
La artrosis de cadera es el desgaste progresivo del cartílago articular, provocando dolor, rigidez y dificultad para moverse. Es frecuente en adultos mayores, pero también puede afectar a jóvenes con antecedentes de traumatismos o malformaciones.
La necrosis avascular es la muerte del tejido óseo de la cabeza femoral por falta de riego sanguíneo, provocando dolor progresivo, colapso articular y artrosis secundaria. Es más frecuente en hombres jóvenes (30-50 años) y puede estar asociada al uso de corticoides, consumo excesivo de alcohol, traumatismos, enfermedades autoinmunes y tratamientos oncológicos. El diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno son clave para preservar la articulación y evitar la prótesis.
La displasia coxofemoral es una malformación congénita de la cadera en la que la cavidad cotiloidea es demasiado poco profunda para cubrir adecuadamente la cabeza femoral, provocando inestabilidad, dolor, cojera y artrosis precoz. Puede diagnosticarse al nacer o en la infancia temprana mediante ecografía, y su tratamiento temprano con frenos o yeso permite un desarrollo articular adecuado. Si no se trata, progresa hacia la artrosis y puede requerir cirugía reconstructiva o prótesis en la edad adulta.
El reumatismo o artritis de cadera es la inflamación de la articulación coxofemoral, causada por enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o el lupus, provocando dolor, rigidez, hinchazón y limitación progresiva de la movilidad. Es más frecuente en mujeres y puede afectar ambas caderas. El tratamiento integral incluye medicación, fisioterapia y, en casos avanzados, cirugía.